Hoy, twitteando con Javi Jiménez
(@CFD_JaviJimenez), se me ha ocurrido este post, porque me ha preguntado si ya
había encontrado grupo para correr y le he respondido que no he logrado enredar
a nadie más, que lo estaba intentando entre los papis y mamis del cole de mis
hijos pero nadie me creía cuando les decía que sí eran capaces de correr y que
además se sentirían súper bien después de hacerlo, y muchas veces mientras
estuvieran haciéndolo.
Por ejemplo, mi
hermano Gori. Intento arrastrarlo a esto del running. Él es de bici y de básquet,
y siempre me dice que correr es de cobardes. Una frasecita hecha graciosita a
la que no le encuentro el sentido, porque para correr, sin haberlo hecho antes,
hay que ser muy valiente. Incluso aunque lo lleves haciendo toda tu vida, ir
superando retos es mirar a la vida de cara y no conformarse con lo justito.
Para mí, eso, es de cracks y valientes.
Otros comentarios que
suelo oír son: "si no puedo correr más de 500 metros sin que me salga el
corazón por la boca", "es que me aburre", o el simple y
decepcionante "yo no puedo".
Estos comentarios, y
muchos más, son a los que me enfrento cada vez que intento introducir a algún
incrédulo en esto del correr, y no les culpo. Hace dos años yo era de ese grupo
incrédulo. Miro atrás y considero que estaba acomodada, vaga, me había impuesto
la etiqueta de "incapaz" para el deporte.
El tiempo, los
entrenos y las carreras me van demostrando que soy perfectamente capaz, que todos
lo somos. Es cuestión de proponérselo, insistir a pesar de tener un mal
entrenamiento, del cansancio, del dolor, establecer una rutina, deshacerse de
los prejuicios, vergüenzas, etiquetas. Las dichosas etiquetas que nos imponen y
nos imponemos. Casi son más peligrosas las que nos imponemos, porque en
ocasiones somos más críticos nosotros con uno mismo, que los que nos rodean.
Hoy ha sido uno de
esos días de subidón. En realidad llevo una semana feliz en cuanto a mis
entrenamientos. El martes corrí 8km., hoy 10, mejorando muchísimo mi ritmo (a
6'03'' el kilómetro), subiendo al Mnac. Pongo foto para demostrarlo.
He subido por las
escaleras (las mecánicas no), y debe ser muy bueno esto de subir por las
escaleras porque me notaba todos los músculos que puedan existir en mi trasero.
Y llegar arriba ha sido como conseguir el trofeo más preciado. Me he sentido,
de verdad y sin exagerar, como si fuera capaz de comerme el mundo. He pensado
que nadie me iba a parar en mis propósitos, a todos los niveles, y con estos
pensamientos he empezado a bajar, hasta completar los 10km. Con una sensación
plena que es difícil de explicar.
Los incrédulos que no
lo prueben nunca no conocerán esta sensación, y es una pena, porque no saben
todo lo que pueden conseguir.