Pensando en mis entrenamientos buenos y malos, he comprovado que hay un nexo de unión entre unos y otros. El estado de ánimo es fundamental. La manera en la que empiezas un entrenamiento.
Soy una persona nerviosa, cosa que me crea sensación de ansiedad si tengo alguna preocupación en la cabeza, y esta ansiedad me produce taquicardias.
Salir a correr en este estado, para mí, es perder el tiempo. No consigo dominar mi respiración, sin querer me acelero, por lo que al poco de empezar estoy muerta. Además, el estado de ánimo que llevo me afecta también a mi estado físico, por lo que me duelen y pesan más las piernas.
Durante estos entrenamientos, además, me machaco mentalmente, llevándome a pensar que no soy capaz, que no puedo seguir, etc.
Pero hay días que, a pesar de seguir preocupada, me propongo desconectar durante el entrenamiento. Claro, esto no siempre lo consigo, pero el día que sí es terapia. Me siento tan bien que la sensación de bienestar me acompaña durante unas cuantas horas, ayudándome a dejar de lado lo que me preocupa, o a verlo de otra manera.
Pensar, durante un entrenamiento, que YO SÍ PUEDO, que seguiré avanzando, y que mi cuerpo está mejorando, es éxito asegurado para mi estado de ánimo, y para el resultado final.
Por tanto, la actitud es básica.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada